Obra

DINAMO (2021)

Dínamo = f. Fís. Máquina destinada a transformar la energía mecánica en eléctrica, debida a la rotación de cuerpos conductores en un campo magnético.

Dínamo es el esfuerzo por traducir al lenguaje pictórico el movimiento de dichos cuerpos enérgicos, encarnados en este caso por la expresividad del flamenco español. Se trata de un recorrido intuitivo de la mano de bailaoras o folclóricas de la talla de Carmen Amaya, Lola Flores, Sara Baras, Cristina Hoyos o Laura del Sol, entre otras.

Y es que Dínamo también pretende representar el significado más profundo del propio término, que emerge en su rastreo etimológico. A partir del griego δύναμις dýnamis equivale a ‘fuerza’. Una fuerza que cristaliza aquí en la forma de hacer arte de estas figuras femeninas, atravesadas por la potencia y caracterizadas por su poderío.

Por último, se entiende lo dinámico como orientación y resultado del propio proceso creativo: allí donde la técnica coquetea con lo orgánico en los límites de la abstracción.

AQUELARRE (2018)

No será sino el llanto y la fuerza de estas oscuras mujeres que conforman el Aquelarre, el que vehicule a modo de bajo continuo toda la obra.

Se trata de concebirlo como un lamento que desconoce toda frontera o geografía y cuyos ecos resuenan desde tan antiguo como nuestra misma historia. Un lamento que vemos encarnarse paradigmáticamente en las manifestaciones artísticas de Martha Graham o Pina Bausch. Y es que, a pesar de sus múltiples formas, no es más que un solo y mismo lamento, muy poco atendido.

Sin embargo, su letargo acallado, su aislamiento forzado se quiebran ahora para hacerlo nacer con la voz de un padecimiento común, de un apoyo y comprensión mutuas. Esta vez vemos erguirse aquel lamento originario como el más potente impulso que engendra la resistencia sorora.

RE-TRATAR (2016)

Una reflexión personal sobre el mundo del teatro, por cuanto éste muestra con claridad, a través de todos sus juegos, personajes y dobleces, nuestra organicidad constitutiva. En esta serie de «re-Tratos» (de vencedores) se pretende materializar dicho trato con el otro, mediante la plasticidad del trazo. Un acercamiento a la constante conformación mutua que estamos condenados a darnos; y es que, en verdad, como dijera Dostoievsky, cada uno es culpable de todo ante todos.

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